Kaijin Jinja, el Ichinomiya de Tsushima: Los recuerdos del dios del mar que yacen en la isla fronteriza y el misterio de una estatua budista con un destino singular

En la isla de Tsushima, en la prefectura de Nagasaki, un lugar que desde tiempos antiguos fue un punto estratégico de intercambio con el continente, se erige el Kaijin jinja, venerado como el Ichinomiya (santuario principal) de la provincia de Tsushima. Envuelto en un denso bosque primario y con una atmósfera de serena tranquilidad, este jinja atesora numerosas historias, desde leyendas de la era mitológica hasta incidentes internacionales de la época moderna.

Información Básica

– Nombre: Kaijin jinja
– Ubicación: 247 Kisaka, Mine-machi, Tsushima-shi, Nagasaki
– Deidad principal (Gosaishin): Toyotama-hime no Mikoto
– Rango del santuario (Shakaku): Ichinomiya de la provincia de Tsushima, antiguo Kokubei Chusha (Santuario Nacional de Segundo Rango)

La emperatriz Jingu y la leyenda de las «Ocho Banderas Fluyentes»

Los orígenes del Kaijin jinja son extremadamente antiguos. Se cuenta que comenzaron cuando la emperatriz Jingu, al regresar de su expedición a los Tres Reinos de Corea (Sankan Seibatsu), depositó las «Ocho Banderas Fluyentes» (Yanagare no Hata) en esta tierra de Tsushima. Antiguamente, también se le conocía como «Hachiman Hongu» y era un lugar sagrado para el culto a Hachiman en Tsushima.

El monte Kisaka (también conocido como monte Izu), que se extiende detrás del jinja, ha sido desde tiempos ancestrales un kinsokuchi (zona prohibida) donde se vedaba el uso de hachas, considerado una «montaña de los kami» (dioses). Hoy en día, conserva un magnífico bosque primario designado monumento natural nacional. Se cree que en lo profundo de este bosque reside todavía el poder espiritual del kami del mar.

Misterio: La «Estatua de Buda de Cobre» y su destino inusual

No se puede hablar del Kaijin jinja sin mencionar el «Incidente del Robo de Estatuas Budistas de Tsushima», ocurrido en 2012.

En aquel momento, la «Estatua de Buda de Cobre» (Dozō Nyōrai Ryūzō), un Bien Cultural Importante designado a nivel nacional que se encontraba en el tesoro del jinja, fue robada por una banda de ladrones surcoreanos y llevada por mar a Corea del Sur.

Este incidente escaló hasta convertirse en un problema internacional. Sin embargo, en 2015, la estatua de Buda fue devuelta milagrosamente a Japón. Mientras que otras estatuas budistas robadas simultáneamente de otros templos siguen en disputa por su restitución, la razón irónica por la que solo la estatua del Kaijin jinja fue devuelta fue que «ningún templo en Corea del Sur reclamó su propiedad».

Después de varios años de «ausencia», la estatua de Buda regresó a Tsushima y ahora está protegida bajo una estricta supervisión. Su extraordinario viaje se ha convertido en una leyenda entre los habitantes de la isla.

Información para Peregrinajes (Visitas de Fans): Anime «Angolmois: Genkō Kassenki» y «Ghost of Tsushima»

En las obras ambientadas en Tsushima, los paisajes y el contexto histórico alrededor del Kaijin jinja juegan un papel importante.

– Anime «Angolmois: Genkō Kassenki»
Esta obra, que narra las invasiones mongolas (Genkō, específicamente la Batalla de Bun’ei) durante el período Kamakura, describe vívidamente la dura naturaleza de Tsushima y sus antiguas creencias. La zona de Mine-machi, donde se encuentra el Kaijin jinja, fue también el escenario histórico de feroces batallas contra las fuerzas mongolas, convirtiéndose en un lugar de peregrinación para los fans de la obra que desean sentir la atmósfera de las líneas de defensa y los antiguos santuarios de la época.

– Videojuego «Ghost of Tsushima»
En este videojuego de éxito mundial, los jinja de Tsushima aparecen como puntos importantes. Aunque el Kaijin jinja no se menciona explícitamente como modelo directo, la atmósfera de los santuarios del juego, como el «Kumoishi jinja», rodeados de acantilados y bosques, evoca la majestuosa presencia del Kaijin jinja.

Puntos Clave para la Visita: El «Bosque de Aves Silvestres» de Kisaka

Los alrededores del jinja están acondicionados como el «Bosque de Aves Silvestres de Kisaka», donde se puede disfrutar de la naturaleza autóctona de Tsushima caminando por sus senderos. Al subir la larga escalinata de piedra que conduce al Honden (salón principal), el canto de los pájaros que se escucha desde el bosque primario circundante nos hace sentir que este no es un simple lugar turístico, sino un shin’iki (zona sagrada) que sigue viva.

El Kaijin jinja, en esta isla fronteriza, ha permanecido vigilante sobre el kami del mar y las turbulentas olas de la historia. En sus tranquilos terrenos, late la memoria de un Japón antiguo que no debemos olvidar.

Enlaces Relacionados y Referencias
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Por ando